PRINCIPAL
Según el proceso de elaboración del vino podemos distinguir:

Vino en rama: no lleva proceso de control de la fermentación
ni filtrado alguno. Es artesano como el que podríamos
elaborar en casa.
Fermentación carbónica: se añade dióxiodo de carbono al
mosto durante la fermentación.
Cava: se añaden azúcares al vino y se embotella. De esta
forma se produce dentro de la botella una segunda
fermentación. El anhídrido carbónico formará las características
burbujas.

En cuanto a la antigüedad de un vino, la Denominación de Origen
Ribera del Guadiana, define estas categorías:

Vino Joven: no ha pasado por barricas de madera.
Crianza: son vinos tintos con un mínimo de 24 meses
de envejecimiento. De ellos al menos ha pasado 6
meses en barrica de roble.
Reserva: son vinos tintos de un periodo mínimo de
envejecimiento de 36 meses. De ellos habrá pasado
al menos 12 meses en la barrica de roble y el resto en la botella.

Orujo o casca: es la parte sólida de la uva -piel, pepitas...- tras el prensado. Se puede lavar
con agua -piquetas- para conseguir el alcohol que se habrá formado con el azúcar residual o
una vez secos destilar el alcohol residual para obtener aguardiente de orujo. Posteriormente el
residuo sólido se utiliza para fabricar abonos o extraer aceite de la semilla.
Puelmes o lías: son los residuos sólidos que se acumulan por decantación tras la fermentación.
Estas puelmes y las piquetas serán destiladas para extraerles el alcohol.
Tártaros: es la costra que se forma en las paredes de los depósitos del vino. Se
les extrae ácido tartárico.