También
tiene un gran consumo de agua el riego a pie:
el agua se hace correr por el surco dónde se sitúan
las plantas, aunque no se llegue a inundar todo el terreno.
Este tipo de riego provoca un bajo aprovechamiento del agua;
se utiliza con los frutales y tomates entre otros.
Recibe
diversos nombres según las comarcas: riego
a manta, pie adelante, a calle.
La
infraestructura necesaria es mínima: una
manguera de polietileno de gran diámetro toma el
agua de la acequia. Las perforaciones realizadas
frente a cada surco dejan fluir el agua. El terreno
debe tener una ligera pendiente que permita correr
el agua a lo largo de todo el surco.