Una
vez tomados los datos atmosféricos y determinado el estado de la atmósfera
en un instante inicial, lo que se hace es aplicar los conocimientos meteorológicos
para poder prever la evolución de estos fenómenos meteorológicos
en el tiempo.
Todos
los datos procedentes de las observaciones son depurados y almacenados en
un Banco de Datos Climatológico, en el que se dispone de registros
históricos desde mediados del siglo XIX. Este archivo está informatizado,
lo cual facilita el tratamiento de estos datos.