La
mayoría de los vertidos de aguas residuales que se hacen en el mundo
no son tratados, simplemente se vierten en el río, mar o lago más
cercano y se deja que por medios naturales se eliminen esos residuos. Sin embargo
en países desarrollados como España, la mayoría de las
aguas residuales son tratadas en estaciones depuradoras de aguas residuales,
EDAR, que consiguen reducir la carga contaminante del vertido y convertirlo
en inocuo para el medio ambiente.
Las
aguas residuales llegan a la
EDAR por medio de un sistema de
alcantarillas y colectores. A la
entrada se realiza un control
analítico para identificar los
contaminantes presentes en el agua
y desarrollar correctamente el
método de tratamiento.
La secuencia de tratamientos
aplicados para depurar el agua
son los siguientes: