PRINCIPAL
La explotación del alcornoque en la Península se
lleva a cabo desde finales del siglo XVIII,
llevándose a cabo de forma esporádica en el siglo
XIX y acelerada en el XX.

El aprovechamiento principal de todas estas
masas de alcornocales es el corcho.

En el siglo XVII, Don Perignon, monje francés inventor del espumoso galo, descubre la hermeticidad y resistencia del corcho para sus vinos. Demostrada la utilidad del
corcho como materia prima insustituible para la elaboración de tapones y otros objetos, los franceses la introdujeron a mediados del siglo XVIII en Cataluña.

Extremadura y Andalucía han sido durante años reservas selvícolas para Cataluña,
pero poco a poco, han ido creando sus propias industrias corcheras.