De
cada muestra se analiza el porcentaje de tomate útil: se
separan a mano piedras, tomates verdes o amarillos y podridos.
También se separan los rotos.
Del
tomate útil se analiza la parte sólida de la materia -el BRIX-,
que debe estar entre un 4,8% y un 5,4% de la masa del tomate.
Ésta es la parte esencial del tomate, la que más se valora:
el resto
es agua.